Conducir una autocaravana por puertos de montaña es una experiencia espectacular, pero exige más atención que hacerlo con un turismo. El peso, el centro de gravedad alto y la inercia cambian por completo las sensaciones al subir y, sobre todo, al bajar. En este artículo os vamos a explicar cómo dominar el uso del freno motor o porque hay que vigilar las temperaturas entre otras muchas cosas que contaremos más adelante.

Subidas: cómo cuidar el motor y las temperaturas

Mantener un ritmo constante

En los ascensos el objetivo no es ir rápido, sino subir sin castigar el motor. Anticípate a la pendiente si ves que llega un tramo duro, reduce una marcha antes de que el motor se quede sin fuerza. Así evitarás ir “ahogado” en marchas largas con el acelerador a fondo, cosa que dispara la temperatura del refrigerante y del aceite.

Vigilar el cuadro y saber cuándo parar

Observa la aguja de la temperatura y las posibles alarmas. Si la temperatura se acerca a la zona caliente, baja el ritmo, selecciona una marcha algo más corta y deja que el motor respire. Si notas olor a quemado o pérdida de respuesta, busca un lugar seguro, para unos minutos y deja el motor al ralentí con el capó abierto para estabilizar la temperatura. Apagar de golpe tras un gran esfuerzo no es buena idea ya que conviene dejar que todo se refrigere poco a poco. Cuando viajas también es conveniente tener una guía de lo que vas a hacer, por eso os recomendamos cómo planificar una ruta «slow caravaning» para viajar con calma sin renunciar a la seguridad.

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Descensos: el terreno del freno de motor

La regla de oro de la marcha adecuada

En bajada, una autocaravana puede ganar velocidad muy rápido por la inercia. La regla básica consiste en bajar el puerto en una marcha similar a la que necesitarías para subirlo. De este modo, el motor actúa como freno y reduce en gran medida la necesidad de pisar el pedal.

Selecciona una marcha corta al iniciar el descenso, aunque al principio te parezca que el motor va algo alto de vueltas. Es preferible escuchar el motor reteniendo que depender solo de los frenos.

Cómo usar los frenos sin que se calienten

El uso correcto del freno de servicio consiste en hacer frenadas cortas y firmes para ajustar la velocidad antes de una curva o de un cambio de rasante, y luego soltar el pedal para que el sistema se enfríe. Lo peligroso es frenar “un poco” todo el rato porque de esta manera los discos y pastillas nunca descansan, se calientan de forma continua y aparece el “fading”, cuando el freno deja de responder como debería.

Si notas que el pedal se vuelve esponjoso, que tienes que pisar más para frenar igual o que huele a hierro quemado, detente en un lugar seguro y deja reposar los frenos. Forzar en esas condiciones puede acabar en pérdida casi total de capacidad de frenada.

Cajas manuales y automáticas: sacar partido al cambio

En cajas manuales

Con una caja manual, usa el oído y el tacto. Si el motor se embala demasiado en una marcha corta, puedes subir una marcha; si la autocaravana se lanza cuesta abajo y te obliga a frenar demasiado, baja una marcha. Sin embargo, debes saber que la autocaravana en invierno y en verano tienen diferencias en la conducción, el consumo y el mantenimiento que se debe realizar.

En cajas automáticas

En muchas autocaravanas automáticas existen modos específicos para montaña o posiciones como “L”, “2” o “3” que limitan el cambio a marchas cortas. Antes de afrontar un puerto, conviene leer el manual y practicar cómo fijar una marcha o activar el modo de descenso. Dejar que la caja vaya siempre en modo totalmente automático puede hacer que el sistema elija marchas demasiado largas y reduzca el efecto del freno motor.

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Seguridad general: velocidad, trazada y neumáticos

Adaptar la velocidad al vehículo

Una autocaravana necesita más distancia para frenar y reacciona peor a los cambios bruscos. Mantén una velocidad conservadora, aumenta la distancia de seguridad y evita seguir pegado a camiones o autobuses en bajada; si ellos frenan fuerte, tú lo tendrás mucho más difícil.

En curvas de herradura, entra siempre muy despacio y traza con suavidad, sin giros bruscos de volante. Recuerda que el peso en la parte alta del vehículo hace que los apoyos sean más críticos que en un turismo.

Importancia del estado de los neumáticos

Antes de un viaje de montaña, revisa la presión, la fecha de fabricación y la profundidad del dibujo de los neumáticos. Unas cubiertas viejas o con presión inadecuada se calientan más, pierden agarre y pueden deformarse al apoyar en curvas y frenadas fuertes. En una autocaravana, los neumáticos son parte esencial del sistema de seguridad, al mismo nivel que los frenos. De todas formas, lo mejor para estar siempre tranquilo es contratar un seguro para autocaravanas como el de Zalba Caldú by Aon, que tenga coberturas como asistencia en viaje, roturas de lunas o ventanas e incluso protección jurídica,

Más allá de la técnica, la actitud marca la diferencia. Deja pasar a los vehículos más rápidos cuando puedas, sin sentirte presionado. Si un tramo te intimida, baja de forma muy conservadora y realiza pequeñas paradas en miradores o apartaderos para descansar y dejar enfriar frenos y motor.

Con una conducción previsora, un buen uso del freno motor y atención a temperaturas y marchas, los puertos y descensos dejan de ser una fuente de estrés y se convierten en una de las partes más agradables y memorables del viaje en autocaravana.

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